Creamos nuevas realidades


Historias de vida

 

CONOCE LAS HISTORIAS


Estas son las historias de algunas de las madres que ahora hacen parte de la familia de la fundación y ya están siendo beneficiadas con nuestro apoyo. Con el tuyo pueden ser muchas más.

 

Claudia


Soy madre soltera de dos hijos. Mi hijo mayor fue diagnosticado con leucodistrofia al nacer, un retraso mental severo, actualmente no estudia por falta de recursos económicos. Cuando llegué a la Fundación Reparando Corazones, se abrieron oportunidades para mí y mis hijos. Siento que hago parte de una familia, doy gracias a Dios y a la Fundación porque he logrado capacitarme en repostería y panadería y contar con elementos necesarios para trabajar en casa, de esta forma he generado ingresos para alimentación principalmente.
 
 

Ines


Inicié un comedor en febrero del 2018 para brindar alimentación a 12 niños y que pudieran asistir a la escuela. Los recursos eran limitados y las comodidades para preparar los alimentos también; sin embargo la fundación suministró los materiales para reconstrucción de la cocina, utensilios de cocina y alimentos que permiten el sostenimiento de un comedor para 25 niños.
 
 

Mercedes


Soy mamá soltera de cuatro niños, el sostenimiento de una familia resulta muy difícil ante la ausencia de empleo y a veces es casi imposible, afortunadamente mis hijos asisten al comedor de niños, en donde pueden tomar el almuerzo diario y la fundación nos ha apoyado con alimentos y ayuda para vender implementos de aseo, pudiendo así, conseguir ingresos para satisfacer algunas necesidades básicas de mi familia.
 
 

Estela


Soy viuda y mamá de dos niños, continuar la vida sola es muy difícil para el sostenimiento de la familia. Los recursos son escasos y las oportunidades de trabajo aún más. La fundación me ha apoyado con materiales para la elaboración y venta de postres. Hoy puedo generar algunos ingresos con esta linda iniciativa.
 
 

Angelica


Soy mamá de tres niños, vivía en Venezuela pero la situación económica de ese país nos obligó a regresar a Colombia, dejando el trabajo y la familia. Este nuevo comienzo ha sido muy difícil, sin trabajo, sin apoyo económico que nos permita organizarnos y suplir las necesidades básicas, como alimentos o un buen lugar donde vivir. La fundación nos ha apoyado con alimento, ropa y medicina; el hacer parte de la fundación es sentir que no estamos solos.
 
 

Rosibelt


Rosibelt es una mujer venezolana que tuvo que migrar de su país por la situación económica y social que se vive en el país. Llegó a Cartagena y encontró en nuestra Fundación Reparando Corazones, ayuda para empezar a generar ingresos preparando alimentos para su venta y así lograr obtener el sustento para sus tres hijos.